viernes, 9 de septiembre de 2011

En Uruguay solo el 75,3%, termina la Educación Secundaria superior (bachillerato superior o tecnológico)
SOLO 35% termina el LICEO

Apatía y faltas de profesores son motivo de deserción

Testimonios. Varios jóvenes cuentan sus razones del abandono de Secundaria
Faltas de profesores, dificultades de aprendizaje, apatía, pérdida de hábitos de estudio y motivos laborales son algunas de las causas que llevaron a varios jóvenes a desertar del liceo. La deserción liceal en Uruguay es de las más altas de la región.
"Sentía que no me daba la cabeza", dijo Juan José, de Casupá, que abandonó el liceo en segundo año. Algunas materias le gustaban, como biología o gimnasia, pero tenía mucha dificultad con inglés y matemática, y no sentía el apoyo de los profesores. "Les preguntaba las cosas que no entendía y no me las explicaban", dijo Juan José. Más tarde intentó en el liceo nocturno, pero tuvo la misma dificultad de comprensión, y abandonó otra vez.
Fiorella, por su parte, se aburrió del liceo luego de que fue varias veces "al pedo", porque faltaba el profesor. Era la segunda vez que cursaba cuarto año en el liceo Zorrilla, en Montevideo. "Ahora estoy buscando un trabajo, pero como no terminé liceo se complica", admite Fiorella. La apatía es común en su grupo de amigas. Una de ellas también abandonó "porque salía mucho a bailar entre semana", y otra, "se dormía todas las mañanas porque la madre nunca estaba en la casa, empezó a faltar y después dejó de ir", cuenta Fiorella, que tiene 18 años.
Este año, el Consejo de Educación Secundaria (CES) inauguró en dos liceos una modalidad por la cual los estudiantes pueden completar el Ciclo Básico (1°, 2° y 3° año) en un año y medio. Los liceos son el 14 y el 45. A comienzos de marzo, cuando se abrieron las inscripciones para estos cursos, los liceos se vieron desbordados y muchos quedaron en lista de espera para anotarse en junio.

El plan sedujo a personas de todas las edades, que se agolparon en el liceo el día de las inscripciones. Otra de las virtudes del plan es que no requiere de una asistencia estricta a clases.
Mauricio, de 24 años, fue uno de los que quedó en lista de espera para junio, y lo lamenta, porque ésta "era la oportunidad". "Más adelante no voy a poder estudiar porque cada vez tengo más trabajo", señaló el joven, que se dedica a reparar computadoras.
En tercer año Mauricio abandonó el liceo, y luego intentó retomarlo varias veces. "Me molesta que cada profesor se crea que es único, cuando son nueve materias", protestó. Además, se sentía desanimado por las faltas de los profesores, que muchas veces repercutían en los alumnos, porque el total de faltas admisible se calcula en relación a las clases dictadas. Tampoco le gustaban "la logística del liceo y los salones en mal estado".
Por su parte, Ana Clara, de 23 años, hace cuatro que tiene tres materias de sexto pendientes para culminar el bachillerato, pero diferentes motivos la alejaron de la meta. En principio dejó los tres exámenes para el período siguiente, y se le "pasó" el año. Al año siguiente comenzó a recursar, pero quedó embarazada y abandonó a mitad del curso. Luego debía cuidar de su hija, que era "muy chica", y un año más tarde recursó nuevamente, pero en diciembre y febrero pasados "no pudo" estudiar y aún no ha dado los exámenes, que rendirá el próximo julio. Ana Clara es educadora preescolar y quiere estudiar Educación Social en el INAU. Reconoce que a su edad "es más difícil estudiar, porque se pierde el hábito".
En el país, sólo el 36% de los adolescentes culmina el liceo, y la deserción liceal entre adolescentes es una de las más altas de América Latina.